Pablo y sus alumnos quieren salvar al mundo – primera parte

1.1. ¿Qué hay en la caja?

Esto es lo que vi cuando visité el aula de sexto curso del docente Pablo Carrión en el Colegio Internacional Lope de Vega, en Benidorm, España, hace algunos años. El alumno de la siguiente imagen les enseñaba a sus compañeros un invento suyo y les explicaba cómo funciona. Los espectadores estaban fascinados.

1.2. Solucionar problemas creativamente

¿Qué está sucediendo aquí? Bueno, Pablo está probando algo nuevo. Puede que no lo parezca, pero lo que hace es pedirles a sus alumnos que aborden algunas de las áreas problemáticas más profundas y obstinadas que han desafiado a la humanidad desde que nos encontramos en este mundo lleno de retos para nuestra propia supervivencia. Entonces, cada alumno formula lo que cree que son estos desafíos ancestrales – en los que no nos ido muy bien hasta ahora – y Pablo les pide que utilicen, como base, las destrezas de pensamiento creativo para encontrar soluciones más innovadoras de las que ellos creían que podrían funcionar. Por ejemplo, un alpinista que estaba escalando solo se ha resbalado en la cuesta del monte Cervino, en los Alpes suizos, y se ha roto una pierna. Para muchos en esta situación esto ha significado una muerte lente y dolorosa. ¿Cómo podríamos ayudar a esa persona de manera que él o ella pueda sobrevivir? Bueno, esta es la recomendación hecha por un alumno: utilizar un aparato operado por un dron al que está adherido un mecanismo que contiene suministros para salvar vidas, que está organizado por tipos de accidentes de montañismo. Y el dron está construido para llevar exactamente el paquete con los suplementos médicos correctos al alpinista herido. A cada alumno se le pidió presentar un modelo de su creación en el aula.

Concretamente, hay un alpinista que se ha resbalado y roto la pierna. Y está solo. Bueno, ¿qué ha hecho para ayudarse a sí mismo? Ha sacado un pequeño dispositivo de su bolsillo con un botón verde y lo ha presionado. A varios kilómetros de ahí, un dron especial equipado con suplementos médicos ha sido activado. Además, tiene GPS, de manera que pueda ser guiado hacia donde se encuentra el montañista herido. También contiene un ajustador de altura, de modo que sube a un nivel de aproximadamente medio kilómetro por encima del escalador lesionado. Luego se detiene y flota. ¿Por qué flotar allí? Bueno, esa montaña es conocida por la acumulación de fuertes corrientes de aire, que surgen aparentemente al azar, en su superficie. No sería seguro para ningún vehículo, y mucho menos para este dron, intentar aterrizar en estas pendientes. Entonces, cuando el dron llega y se desplaza, el escalador lesionado presiona un botón rojo que le indica al dron que tiene una pierna rota. Eso activa el paquete que se encuentra debajo del dron, que rota hasta encontrarse bien posicionado. Luego la puerta debajo del compartimiento se abre y cae un paquete, que contiene los suplementos médicos necesarios para arreglar y entablillar la pierna, sujeto de un paracaídas que llega hasta el alpinista. ¡Éxito! El montañista podrá fijar su pierna y utilizar un par de muletas plegables, especialmente diseñadas para pendientes de más de 45 grados, para caminar y llegar hasta la base más cercana.

1.3. Enseñar a los alumnos a pensar creativamente

Guau, ingenioso. Este debe ser un alumno super dotado para que se la haya ocurrido eso. Bueno, este alumno no era más “super dotado” que los otros 75 alumnos de su curso. Más bien, desde los cuatro años se acostumbró a utilizar las destrezas de pensamiento creativo para resolver problemas. ¿Cómo? Bueno, en el colegio Lope de Vega los docentes aprendieron en una formación especial de Aprendizaje basado en el Pensamiento (TBL), proporcionado por nuestro Centro, cómo implementar esto en el aula, de manera que pudieran ayudar a sus alumnos a aprender que la esencia del pensamiento creativo era combinar dos o más cosas, procesos o componentes, para dar paso a más resultados que podrían resolver el problema de manera nueva u original. Y las “dos o más cosas” en las que estaban pensando solían ser producto de una búsqueda de memoria, en la experiencia o aprendizaje pasados de los alumnos que tenía alguna similitud significante con al menos algunos aspectos de lo que podría resolver este problema, como “proveer suplementos médicos relevantes”. Los alumnos aprendieron a preguntar: “¿De qué maneras se pueden proporcionar suministros médicos a alguien que los necesita?”, y luego “¿de qué maneras se pueden transportar cosas especiales hasta una montaña alta?”. Y, por supuesto, los suplementos médicos tenían que ser aquellos que pudieran ayudar a alguien con una pierna rota de manera que utilizados por la persona herida pudieran ayudarlos a tratar la herida.

Por lo tanto, una forma estándar de poder reunir algunas ideas creativas requiere una base de aprendizaje a la que pueda acceder una persona que use su memoria activa. Y si esta base no está ahí, bueno, la segunda mejor opción puede ser preguntarle a otra persona que pueda tener esta amplitud de conocimientos almacenados adquiridos previamente, o si no, buscarlo nosotros mismo. Y tened en cuenta que todo esto puede haber sido iniciado por docentes anteriores que no solo les enseñaron a los alumnos cómo hacer estas conexiones, sino que también les dieron mucha práctica regular para hacerlo desde sus primeros años de escolarización.

Pero este proceso de recuperación no es suficiente. Para resolver bien este problema los ingredientes deben combinarse de manera que encajen para producir algo que el pensador crea que pueda hacer el trabajo en general. Y este “trabajo” puede ser muy complejo en un grado u otro. Dicho producto nuevo y creativo será destinado para hacer algo que este alumno no ha logrado antes, o que al menos reemplaza algo que se ha utilizado antes pero que ya no se puede utilizar en estas circunstancias. Ah, pensamiento creativo en su máxima expresión: una búsqueda de algo que pueda hacer un trabajo específico y que generalmente implica una síntesis de búsquedas exitosas de ingredientes que, cuando se combinan, producen algo tan nuevo que parece que puede hacer un trabajo específico (gracias, Benjamin Bloom por usar esta palabra para describir un tipo especial de proceso de pensamiento).

Como apartado especial, mirad estos ejemplos donde se ve cómo inicia este proceso en los primeros años de un alumno, por ejemplo, juntando pedazos de papel y cartón desechados y otras cosas, para hacer modelos de vehículos de transporte. O utilizando material poco ortodoxo para hacer algo así como una prenda de vestir hecha de algo nuevo que se combina con algo de la prenda original, por ejemplo, una corbata de niño que se usa con un traje nuevo, pero la corbata hecha de piel de serpiente cuyos colores combinaban con la tela del traje, o un par de pantalones cortos hechos con periódicos.

Pero a medida que estos alumnos avanzan de curso, pasan a tener necesidades reales y aprenden cómo crear algo que sirva a un propósito necesario no solo combinando cosas, sino combinando dos o más usos de algo para crear un resultado que nunca habían logrado con cosas como estas, o que nunca se logró, punto. Por ejemplo, usar un trozo de bambú partido por la mitad para colocarlo horizontalmente en el borde de un techo para recolectar el agua de lluvia y evitar que el agua corra hacia las paredes de la casa, y que luego da un giro para proporcionar un suministro de agua para un jardín interior. A estos alumnos les encanta ser creativos de esta manera.

Para resumir esta importante serie de prácticas en el aula y su resultado ahora: estos alumnos habían aprendido a ser creativos por combinación, por síntesis, basándose en lo que sabían acerca de lo que estaban tratando de lograr y sobre lo que habían aprendido acerca de otras cosas y procesos que podrían ayudarles, que, en combinación con otras cosas o procesos, pensaron que alcanzarían lo que querían lograr. E hicieron todo esto ellos mismos trabajando juntos porque, por supuesto, algo que un alumno sabía y otro no, podría funcionar junto con algo que los otros alumnos sabían que el primero no. El resultado es que este tipo de pensamiento sea pensamiento social y, en particular, creatividad social: la principal razón por la que el pensamiento colaborativo fue un ingrediente clave en la formación TBL que hizo esta escuela que arrojó tan buenos resultados.

Y, por supuesto, a medida que estos alumnos pasaron de curso, tuvieron mucha práctica haciendo esto porque todos los docentes de esta escuela usaron las mismas técnicas para hacer del pensamiento con destreza la base del aprendizaje de contenido y la transferencia y uso extendido de estas técnicas fuera de la escuela. Aquí hay un ejemplo de los cursos superiores: guardemos nuestros recursos naturales al no descartar los recursos naturales que no necesitamos de inmediato, como arrojar al mar la tierra y las rocas que nos sobraron de la construcción de un gran edificio con sótano, en lugar de utilizarlos para atender otras necesidades humanas. Bueno, en un instante se nos pueden ocurrir al menos otros 20 posibles usos diferentes que le podríamos dar a un montón de tierra y piedras, al igual que lo hicieron los alumnos. Así que ahora estos alumnos estaban ejercitando sus destrezas de pensamiento creativo para juntar dos o más cosas para crear una unión al comprometerse a pensar de una manera más compleja que podría resolver un problema serio. Así que aquí tenemos un dron que salva vidas para accidentes de escalada de montañas a gran altitud.

1.4. Otra idea creativa

Bueno, ¿cuáles fueron algunas de las otras ideas creativas que desarrollaron los alumnos de Pablo? Las alumnas de la siguiente imagen estaban preocupadas debido a lo que habían aprendido acerca de nuestros cuerpos que podría causarles daño o la muerte. En este caso en particular la tensión o el estrés en nuestras vidas, que causan un aumento en nuestro ritmo cardíaco que podría, si es demasiado repentino o intenso, causar un infarto de miocardio. Habían aprendido esto en su clase de ciencias, en la unidad “El cuerpo humano” en la que trabajaron el año anterior, cuando cursaban quinto de primaria. Y una cosa importante que aprendieron fue que cuando esto sucedía transmitía un pulso a través de ciertas venas, por ejemplo, las de nuestros brazos, y el pulso se podía detectar en nuestras muñecas. Esto, razonaron, es algo sobre lo que a menudo no tenemos control. Entonces, ¿cómo podemos ayudar a las personas con este mecanismo natural de detección temprana que tenemos en nuestros propios cuerpos? Pues bien, inventaron una pulsera de estrés. ¿Cómo funciona? Bueno, es un brazalete bonito, pero tiene un detector de frecuencia cardíaca que se activa con el pulso de una persona. Pero eso no es todo. Si la frecuencia del pulso supera una cierta cantidad que indica una frecuencia cardíaca peligrosamente alta, se activa un dispositivo en el reloj que envía un pulso inverso al corazón y cancela la señal relacionada con el estrés que se había recibido. ¡Vaya de nuevo! ¡Intenta imaginar el pensamiento que estas alumnas tuvieron, y lo hicieron juntas, para llegar a esta ingeniosa idea! Pensamiento creativo en su máxima expresión.

1.5. Pensamiento creativo

Entonces entendéis la idea. ¡Pensamiento creativo que funciona! Bueno, volvamos al alumno de la primera imagen, que sostenía una caja con un embudo encima. Está explicando cómo funciona su dispositivo a sus compañeros – una etapa importante en el proceso creativo en el que se involucra cada alumno. Y los otros alumnos se ven muy intrigados e interesados. Entonces, ¿cuál es su dispositivo? De hecho, al igual que los otros dos, también se ve como un invento real. Y, por supuesto, con tales preocupaciones prácticas, el desarrollo de destrezas de pensamiento creativo, que son accesibles a todos los alumnos si sus profesores se comprometen a enseñarles y ayudarles a desarrollar estas ideas tan prácticas, están listas para ser utilizadas y ayudarnos a hacer algo, o desarrollar un plan para hacer algo que enfrente un desafío creativo presentado por un problema que, una vez más, ha sido difícil de resolver.

En las dos situaciones anteriores los problemas han sido difíciles de resolver, las soluciones anteriores han sido ineficientes y la tasa de éxito mínima. Ahora tenemos una mejor oportunidad de desarrollar formas de resolver estos problemas que tienen la posibilidad de ser más exitosas. Y son los primeros escritores sobre pensamiento creativo como Paul Torrance, Edward de Bono y Robert Sternberg, por mencionar unos pocos, a los que debemos agradecer por empezar a pensar en técnicas que podemos desarrollar y que harán que el desarrollo de ideas creativas sea más natural. Nos han estimulado a muchos de nosotros a enfocarnos más a fondo en cómo enseñar a los alumnos a ser pensadores creativos. Entonces, ¿qué hay en la caja? Vamos a tener que esperar a la segunda parte de este artículo para averiguarlo.

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