Pablo y sus alumnos quieren salvar al mundo – segunda parte

2.1. ¿Qué hay en la caja?

“Bueno”, explicó el alumno, “esto es para personas perdidas en el desierto. Les da agua potable. Todo lo que tienen que hacer es orinar en la parte superior de este embudo y en unos minutos saldrá agua por el pico del lado. Y es agua limpia y fresca”.

Pablo, el profesor, había pedido a los alumnos con un nuevo invento que lo mostraran y explicaran a sus compañeros. Pero en el caso de este alumno, el resto de la clase se rió. Un alumno dijo: “la gente se ha quedado varada en un desierto muchas veces en la historia y lo único que necesitaban era orinar? ¿Eso les habría salvado la vida? No puedes hablar en serio. Estás tratando de engañarnos como las empresas que hacen cereales para el desayuno”. Y muchos de los alumnos rieron de nuevo. Entonces Pablo, que sabía lo que tenía el alumno en la caja, le pidió que se los explicara. Él dijo, “bueno, necesitas orinar en este cono amarillo”. Más risas. Pero prosiguió, “cuando la orina pasa del embudo a la caja, se acumula en una bandeja de metal poco profunda como una sartén pequeña, sin mango”. Más risas. Pero luego el niño dijo, “entonces hay baterías a un lado que se enganchan por el peso de la sartén, y una unidad de calentamiento se enciende debajo de la sartén”. Muy pocas risas ahora. “Y como aprendí en mi clase de química, cuando hierves un líquido que es una mezcla de otros líquidos, el que tiene el punto de ebullición más bajo hierve primero”. Todos estos alumnos habían tomado la misma clase de ciencias. “Entonces el agua de la orina se evapora y se eleva como vapor”. Ahora la mayoría de los alumnos estaban escuchando. “Y cuando sube, entra en contacto con una placa de metal que tiene hielo seco en la parte superior. Luego, el vapor se licua inmediatamente y corre por una tubería en forma de agua hasta un pequeño recipiente junto a la boquilla lateral. Así que cuando giras la manija hacia el pico sale agua. Y es agua pura”. Los alumnos estaban completamente en silencio. Y el profesor de química del niño estaba a un lado sonriendo. Entonces, un alumno comenzó a aplaudir. Y todos los demás siguieron, excepto una niña que dijo “está bien, lo entiendo, ¡pero no voy a beber esa agua!”. Sin embargo, muchos alumnos seguían sonriendo y aplaudiendo. Y el niño que inventó esto también sonrió y luego hizo una reverencia. Ahora eso merece otro “guau”. ¡Una ingeniosa síntesis creativa diseñada para salvar vidas!

2.2. ¿Es suficiente el pensamiento creativo?

Aquí está mi reconstrucción de lo que sucedió en el aula después de que el alumno con la caja explicara como funciona el invento y basándome en las notas de mi conversación con Pablo Carrión, el profesor:

Entonces, un alumno levantó la mano y dijo: “Espera un minuto. ¿Cómo sabemos que esto realmente funcionará? Suena bien. Pero ¿cómo sabemos cuánta agua produciría una botella como esta? Quizás haya muy poca agua en la orina. ¿Qué porcentaje es agua?” Y el alumno que diseñó este aparato se detuvo y dijo honestamente “no lo sé”, y parecía bastante deprimido. Pero otro alumno dijo “espera un minuto, averigüémoslo. Aprendimos a pensar en estas cosas, tal vez no exactamente por las mismas razones, pero tratar de decidir hacer agua de esta manera es básicamente practicar la toma de decisiones con destreza. Es una opción para hacer cosas que creemos que tendrán buenas consecuencias, y sabemos cómo hacerlo”. “De hecho”, dijo otro alumno “acabas de hacer eso. ¿Pero no tenemos que asegurarnos ahora de que las consecuencias que predecimos sean realmente correctas y basar eso en una predicción con destreza? ¡Y eso implica pensamiento crítico!”. Entonces el mismo alumno dijo “y, además, ¿no tenemos que asegurarnos de que no haya desventajas serias, malas consecuencias? ¿Y no deberíamos ser honestos acerca de estas cosas? ¡No como la gente que vende cosas y nos dice lo buenas que son, pero no las malas consecuencias que conocen!”. Otro alumno objetó, “pero tal vez estas cosas realmente funcionan y podamos venderlas para ¡poder construir un campo de fútbol para la escuela!”. Los otros alumnos rieron, pero Pablo dijo “¡dividámonos y averigüemos! Y usemos el buen pensamiento”. Y lo hicieron. Pero esta vez utilizaron el pensamiento crítico.

2.3. Pensamiento crítico en acción

Al aprender a pensar con destreza, estos alumnos, como muchos otros, fueron introducidos a la técnica de construir un organizador gráfico basado en los puntos clave de la estrategia para el tipo de pensamiento que estaban aprendiendo para que pudieran escribir lo que encontraban mientras realizaban el pensamiento con destreza y tener un registro de su pensamiento que pudieran mostrar a los demás, volver a reflexionar y tal vez refinar, etc. Esto sería un registro organizado de su pensamiento.

Abajo está el organizador gráfico que estos alumnos utilizaron con una de las opciones consideradas para salvar a los alpinistas heridos con el dron; de hecho, la opción que os mostré en la parte anterior de este artículo (Enseñar el pensamiento que cuenta – segunda parte). Daros cuenta de la opción considerada a la izquierda, luego las consecuencias proyectadas, y a la derecha una columna clave en el organizador gráfico y para la práctica del pensamiento crítico: una columna para la evidencia que encontraron, su calificación sobre si cuenta a favor o en contra la probabilidad de la consecuencia, y luego a la izquierda, abreviaturas de probable (p), improbable (i) o dudoso (d) para las consecuencias cuando se cuentan todas las pruebas.

Pero para retroceder un poco, voy a poner las estrategias que estos alumnos han estado utilizando para guiarse en su pensamiento, estrategias que desarrollaron con su profesor o a medida que aprendían a resolver problemas con destreza y luego a afinar el cuarto paso y representar el importante papel del pensamiento crítico en la resolución de problemas: la estrategia de pensamiento para evaluar la probabilidad de las consecuencias proyectadas. Y aquí, justo antes de este organizador gráfico, están los puntos de partida del pensamiento de estos alumnos, que ahora son puntos de partida naturales para cada uno de los tipos de pensamiento que exige el desafío de Pablo. Al mirarlos, podéis ver que utilizar este organizador gráfico es el siguiente paso natural para la resolución de problemas con destreza y luego para predecir las consecuencias de las posibles soluciones de problemas que están considerando.

Con suficiente práctica, estas estrategias son prácticamente automáticas para muchos alumnos. Pero ahora, ellos necesitan un lugar para escribir sus respuestas. Así, ellos tendrán un registro de su pensamiento que pueden compartir con otros o luego, tras más reflexión, modificar en grupo. Aquí un ejemplo:

Y para ir más allá, muchos de los docentes en el colegio Lope de Vega han aprendido y utilizan el Cuestionamiento Socrático en esas discusiones – técnica estructurada para dar algo de orden a esos intercambios naturales de pensamiento crítico para obtener perspectivas que podrían, de otro modo, quedar ocultas en una acalorada discusión.

2.4. Utilizar funcionalmente el pensamiento crítico para resolver problemas creativamente

Estos alumnos ya no estaban buscando soluciones creativas para problemas difíciles que encontramos en la vida. Más bien, querían determinar si deberían expresar su confianza en que estas soluciones realmente iban a funcionar, si son buenas soluciones. Y el pensamiento crítico es exactamente lo que deben hacer para responder a esta pregunta. El pensamiento crítico les dirá si estas soluciones son las que deberían abrazar y celebrar con sus desarrolladores o dudar en aceptar porque había cuestionamientos bastante legítimos sobre si funcionarían. Y para hacer esto, necesitaban buscar información adicional que apoye estas ideas o arroje dudas sobre ellas, lo que podrían ofrecer como razones o evidencia a favor o en contra de ellas. Y, de hecho, el aula se había formado en un solo grupo de pensamiento colaborativo que buscaba información en la que pudiesen confiar y que demostrase que estas ideas realmente funcionaran, o si es que necesitan algunas revisiones. También habían aprendido que para hacer esto necesitaban buscar más información de lo que ya tenían, que fuese relevante para determinar si estas ideas eran realistas o no. Y eso es exactamente lo que estaban haciendo, tal como habían aprendido a hacer con cualquier información que recibieran, pero ahora lo hacían con la facilidad de un pensador maestro. ¡Y todavía estaban en los cursos de primaria!

Entonces, ¿qué fue lo que encontraron? Bueno, para que el invento funcione, la caja con el aparato debería tener al menos tres metros de largo y un metro de alto. Y aunque solo pudiese tener solo medio metro de ancho, el aparato pesaría 20 kilos. Una pena. Buena idea, pero tal como se presenta no funcionará. ¡Demasiado pesado y difícil de transportar! Y ese importante resultado es producto de un pensamiento crítico cuidadoso y con destreza, que ahora es una práctica habitual en estas aulas. Pero el alumno no se rindió. ¿Se podría sujetar el aparato a un carro? No, no sobre arena blanda. Bueno, ¿y sobre esquís? Quizás todavía esté tratando de encontrar una manera de hacer que funcione. ¡Bien por él!

Y el chico del dron. Eso sonó como un buen proyecto, especialmente cuando uno de los alumnos descubrió un dron utilizado para rescates en el mar en la costa de San Diego, California.

Pero otro alumno dijo: “Quizás esto funcione en alta mar, pero ¿realmente se sostendrá en los fuertes vientos de montaña que se encuentran en las laderas del monte Cervino? Averigüemos qué tan fuertes son”. Y así sucesivamente.

Para mí esa fue una experiencia maravillosa: ahora todos los alumnos se involucran en este tipo de pláticas mientras los profesores están observando. Y están en racha. Pensad en cómo esto contrasta con los alumnos que deben tomar una prueba estándar de opción múltiple acerca de cosas que han aprendido a memorizar, como un nombre, una fecha, una fórmula química. Los primeros alumnos están motivados por el desafío y realmente quieren descubrirlo. De hecho, una cosa que los impulsa es su confianza en que ahora pueden averiguarlo mediante la investigación, por lo menos que cualquier predicción es probable, improbable o dudosa. Y se sienten absolutamente orgullosos de lo que están haciendo. Combinar el pensamiento creativo y el pensamiento crítico para construir una estrategia para la buena resolución de problemas ha ayudado a desarrollar un instinto en estos alumnos para no dejar ni una piedra sin remover. Y aprendieron esto en los primeros cursos de primaria en sus clases de Lengua: qué podemos encontrar en esta historia que nos ayude a entender por qué un personaje en particular hizo algo y qué hará a medida que se desarrolla la historia. ¿Cambiará de opinión a medida que avance la trama? Las pistas de esto están en lo que hace el personaje y en qué circunstancias al inicio de la historia. ¿Y podemos entender y aprender qué esperar que hagan nuestros amigos de la misma manera? ¿Y nuestros vecinos? ¿Hay buenas razones para pensar que este personaje cambiará de opinión? ¿Cuáles son? ¿Y en matemáticas y estudios sociales? ¡Eso es aprendizaje basado en el pensamiento!

Ahora, cuando recuerdo esa aula, pienso en cómo una táctica de pensamiento clave que estos alumnos necesitarán usar por el resto de sus vidas se ha vuelto natural en ellos. Y que reconozco como una táctica que ha impulsado el progreso que la raza humana ha logrado, para llevarnos de atar una piedra a un palo para hacer un hacha que utilizamos para conseguir alimento a un mundo unido por Internet. Y no nos detendremos aquí. No, a menos que todos pensemos que estas destrezas son solo para los superdotados y son solo aspectos secundarios para otros alumnos en nuestras aulas.

Pensé en reflexionar acerca de todo esto: ¿es esta la forma en que Leonardo da Vinci pensaba sobre las cosas cuando le mostró al mundo del siglo XV cómo los inventos basados ​​en el buen pensar pueden cambiar el mundo? Y, de hecho, pensad en cuántos ya lo han hecho. Todo lo que necesito mencionar para aclarar este punto es Internet. Y pensé en cómo hacer que la enseñanza y el aprendizaje se basaran en el buen pensamiento había transformado a estos alumnos. ¿Y si todas las escuelas del mundo fueran como Lope de Vega? O como con Leonardo, ¿hay fuerzas ahí fuera también que no quieren que esto suceda? Bueno, si es así, los que hemos aprendido a pensar con destreza veamos si podemos elevarnos por encima de esas fuerzas y llevar el modelo del Colegio Lope de Vega al mundo.

¡Lo que observé ese día fue la educación como debe ser!

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